lunes, 30 de mayo de 2011

Paternidad - Jamê Nobre

Mt 23:9 Y a ninguno en la tierra llaméis vuestro padre, porque uno solo es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
1Co 8:6 Para nosotros, sin embargo, hay un solo Dios, el Padre, de quién es todo y para quién nosotros vivimos; y un solo Señor, Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él.
Ef 4:6 Un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos y en todos vosotros.
Ef 3:14 Por causa de esto me pongo de rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 Del cual toda la familia en los cielos y en la tierra toma el nombre
1Co 4:15 Porque aunque tuvieses diez mil ayos en Cristo, no tendréis, muchos padres; porque yo por el evangelio os engendré en Jesucristo.

Hay un clamor en mi corazón, una inquietud muy fuerte.

Es algo tan fuerte que me angustia y me hace despertarme en las madrugadas, cuando me pongo a meditar y orar sobre ese gemido en lo más íntimo de mi ser.

Me refiero al hecho de que hoy en la iglesia tenemos líderes, predicadores, aquellos que hacen discípulos, pero pocos padres.

Apariciones de la palabra “líder”:

Nu 14:4 Y decían el uno al otro: Constituyamos un líder, y volvámonos a Egipto.
1Cr 9:20 Y Finees, hijo de Eleazar, antes era líder entre ellos; y el SEÑOR estaba con él.
1Cr 12:4 Ismaías gabaonita, valiente entre los treinta, líder de ellos; y Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad el gederatita,
1Cr 12:27 Asimismo Joiada, que era el líder de los de Aarón, y con el tres mil setecientos.
1Cr 27:4 Sobre la división del segundo mes estaba Dodai, el ahohíta; y Miclot era líder en esta división, en la que también había veinticuatro mil.
1Cr 27:16 Los líderes de las tribus de Israel eran: De los rubenitas, Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías hijo de Maaca.
1Cr 29:22 Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová lo ungieron como líder, y a Sadoc, como sacerdote.
2Cr 6:5 "Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar Casa donde estuviera mi nombre, ni he escogido otro hombre para que fuera líder sobre mi pueblo Israel.
2Cr 11:22 Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca como jefe y líder entre sus hermanos, porque quería hacerlo rey.
2Cr 19:11 El sacerdote Amarías será el que os presida en todo asunto de Jehová, y Zebadías hijo de Ismael, líder de la casa de Judá, en todos los negocios del rey; también los levitas serán oficiales en vuestra presencia. Esforzaos, pues, y manos a la obra. Jehová estará con el bueno»
2Cr 31:13 Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía, fueron los mayordomos al servicio de Conanías y de Simei, su hermano, por mandamiento del rey Ezequías y de Azarías, líder de la casa de Dios.
Ne 3:9 Junto a ellos también trabajó en la restauración Refaías hijo de Hur, líder de la mitad de la región de Jerusalén.
Ne 3:12 Junto a ellos trabajó en la restauración Salum hijo de Halohes, líder de la mitad de la región de Jerusalén, él con sus hijas.
Ne 3:14 Reedificó la puerta del Muladar Malquías hijo de Recab, líder de la provincia de Bet-haquerem; él la reedificó y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos.
Ne 3:15 Salum hijo de Colhoze, líder de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente; él la reedificó, la enmaderó y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos; también el muro del estanque de Siloé junto al huerto del rey, hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.
Ne 3:16 Después de él trabajó en la restauración Nehemías hijo de Azbuc, líder de la mitad de la región de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David, el estanque labrado y casa de los Valientes.
Ne 3:17 Tras él trabajaron los levitas; Rehum hijo de Bani y, junto a él, Hasabías, líder de la mitad de la región de Keila, a nombre de su región.
Ne 3:18 Después de él colaboraron en la restauración sus hermanos, Bavai hijo de Henadad, líder de la mitad de la región de Keila.
Ne 3:19 Junto a él, Ezer hijo de Jesúa, líder de Mizpa, restauró otro tramo frente a la subida de la armería de la esquina.
Ne 7:2 A mi hermano Hanani y a Hananías, líder de la fortaleza de Jerusalén (pues era un hombre de verdad y temeroso de Dios, más que muchos), les ordené.
Ne 11:11 Seraías hijo de Hilcías hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, líder de la casa de Dios,
Isa 55:4 He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, como líder y gobernador de los pueblos.

En la gran mayoría de estos textos la palabra líder está relacionada a una tarea, o a un papel específico, sin que necesariamente exista un relacionamiento afectivo entre quien lidera y quien es liderado. La función era relacionada más con una posición en relación a los otros que a un relacionamiento con los que eran conducidos.

El líder no expresaba una relación de paternidad, sino de conducción, de administración.

La Iglesia se resiente de la falta de padres, aunque tenga muchos líderes.

Sé que hay un conflicto aparente entre esto que estoy hablando y el texto de Mateo 23:9, cuando Jesús dice que a ninguno debemos llamar padre, porque uno solo es nuestro padre.

Sin embargo, conforme otros textos, vemos que Pablo no se constriñe en verse como padre, ni en llamar a Timoteo, Tito, Onésimo y a los corintios de sus hijos.
Entiendo que Jesús está enseñándonos en este texto, por lo menos dos cosas: la primera es con relación a la tentación de querer apoderarnos de las personas, dominándolas como si por la generación en el evangelio tuviésemos posesión sobre ellas.

La segunda es la cuestión de los títulos que establecen distinciones y posiciones entre las personas.

El quiere enseñarnos que, en el reino de Dios, hay uno solo que es digno de los títulos, de la posición de autoridad.

Como dice Mathews Henry, Jesús establece en este texto el principio de la diferencia entre autoridad y afecto (amistad, amor).

Creo en lo que M. Henry expresa, porque el padre, de acuerdo con la postura de Pablo, es un siervo y no un déspota. Es alguien que gime, que sufre, que siente dolores de parto (¡aunque sea Padre!), que está dispuesto a dar la vida por los hijos.

Pablo nos da algunos principios en el capítulo 8 de Romanos sobre la adopción que el Señor hizo con nosotros.

Rm 8:15 pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!». 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Rm 8:15 – no recibimos el espíritu de esclavitud, sino que recibimos el espíritu de adopción – aquí la palabra espíritu tiene el sentido de estado de ánimo y, principalmente, se refiere al propio Espíritu de Dios. El nos PUSOS, nos COLOCO, ASENTO, O ESTABLECIO en la posición de hijos maduros. Filiación adulta.

16 – Por el Espíritu somos adoptados y nos relacionamos como hijos – hijos adoptados huiostesia – posición de hijos. Recibimos el Espíritu de adopción de hijos. Ahora somos adoptados para adoptar.

Esa adopción que el Señor hizo con nosotros es diferente de la adopción humana, en la cual no se puede comunicar características genéticas. La adopción hecha por el Señor comienza en la regeneración (comunicación del GEN – hijo tekna) y continua en la comunicación del carácter – hijo huios.

Eso es como una entrada en la sociedad de un niño que, con ello, se torna hombre.
En la Roma antigua había la toga virilis – cuando el niño dejaba su toga con orlas púrpuras y recibía una completamente blanca – entre los judío eso era el bar mishvat.

Entre los romanos el niño llegaba a tener las mismas responsabilidades y derechos. Pasaba a tener la posesión de la herencia, se tornaba co-responsable con el padre, como un alter ego unido al padre en un sentido íntimo y peculiar. El pasaba a firmar por el y con el padre. Esa es la idea de hacer “en nombre de”.

Eso es lo que el Señor está haciendo con nosotros. Llevándonos de hijos regenerados para hijos adoptados, semejantes.

Cuando nacemos de nuevo recibimos las dos condiciones, somos hijos de la regeneración e hijos semejantes (estamos en las obras).

Fuimos adoptados y vamos a ser adoptados.

2Pd 1:3,4 Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia; por medio de estas cosas nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones.
Ga 4:7 Así que ya no eres más esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, eres también heredero de Dios por Cristo.

Las implicancias de esa adopción:

1. Pasamos a tener la misma naturaleza del Padre
2. Somos herederos de Dios
3. Tenemos la posición de hijos maduros (huiostesia) – significa – herencia, derechos, responsabilidades – como una carta-poder para hacer lo que el Señor hace “en mi nombre”.
4. Tenemos la misma disposición para la adopción – como Pablo que habla de parto.
5. La Iglesia tiene la misma naturaleza de adopción – es una familia y engendra hijos – diferente de una organización religiosa, estéril. Aquí tenemos una gran diferencia y la comprensión de mucha dolencia en la iglesia: nos falta padres, tenemos líderes.

Ga 4:27 Porque está escrito: Alégrate, estéril, tú que no das a luz; esfuérzate y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque los hijos de la solitaria son más que los de la que tiene marido.
Ef 3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
Ga 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros;
2Co 12:14 Ahora, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré una carga, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.
1Tes 2:7 Antes bien, nos portamos con ternura entre vosotros, como cuida una nodriza con amor a sus propios hijos.
1Tes 2:11 También sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros;
1Co 4:17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.
Fil 2:22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio.
1Ti 1:2 A Timoteo mi verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
1Ti 1:18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías[q] que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia;
2Ti 1:2 A Timoteo, mi amado hijo: Gracia, misericordia, y paz de parte de Dios Padre, y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
2Ti 2:1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
Tit 1:4 A Tito, mi verdadero hijo, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz de parte de Dios Padre, y del Señor Jesucristo, nuestro Salvador.
Filem 10 Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones;

Por el Espíritu Santo clamamos ABA – esa es la forma de hablar del niño al dirigirse a su padre. Fue como Jesús clamó a Su Padre en Getsemaní.

La Iglesia es la familia de Dios – eso implica relacionamiento como familia y no como institución religiosa.

La Iglesia debe reflejar y demostrar, tanto el carácter paternal de Dios como cada uno de sus miembros debe vivir como hijo, experimentando una vida de filiación.

Los relacionamientos deben reflejar eso.

Durante un buen tiempo hemos oído y hablado que Jesús no dejó un modelo de iglesia en el cual pudiésemos  basarnos para formar la iglesia de nuestros días.

Pienso que hemos mirado para lugares errados.

Si pensamos en modelos religiosos, entonces realmente no vamos a encontrar modelos en las escrituras.

Pero, aunque el Señor haya establecido una re-ligazón, y de ahí se origina la palabra religión, Él no es religioso, en el sentido de establecer estructuras, rituales, entre nosotros y Él.
Jesús dejó claro eso en su respuesta a la mujer samaritana “...ni en Gerizim, ni en Jerusalén...”.
Dios no es un dios de rituales.

En el Edén El venía a conversar con el hombre todos los días. Eso habla de relacionamiento y no de cultos formales.
El busca gente que lo adore como hijos y no como religiosos.
El modelo que es establecido es basado en aquello que El es, y El es Padre.

La Iglesia es Su familia, y los hermanos que son puestos como diáconos y presbíteros deben tener ese entendimiento, porque ellos necesitan manifestar la paternidad de Dios.

Debemos abolir la idea de líder y adquirir una conciencia de paternidad. Eso es esencialmente diferente de paternalismo.

Entre muchas diferencias entre una cosa y otra, podemos ver lo siguiente:

·         El padre atesora para el hijo – en el paternalismo, los hijos enriquecen a los padres
·         El padre se alegra en la realización de los hijos – en el paternalismo la gloria es de los padres
·         El padre prepara al hijo para caminar libre; el paternalismo lo apresa y no lo libera 
·         El padre desaparece para que los hijos sean notados – en el paternalismo el padre “necesita” ser honrado 
·         El padre espera que sus hijos sean muy exitosos – en el paternalismo eso tiene como motivación la seguridad para su vejez 
·         El padre pierde para que el hijo gane – en el paternalismo la competencia es fuerte entre padre e hijo 
·         El padre enseña todo para los hijos, no hay secretos – en el paternalismo existen secretos, “Cartas bajo la manga” 
·         El padre lleva a los hijos a experimentar riesgos – en el paternalismo, el padre no confía en su enseñanza ni en los hijos – por eso los súper protege.

La iglesia se resiente por la falta de la figura paterna.

Como dije antes, tenemos predicadores, tenemos líderes (hasta escuela de líderes), buenos expositores de la biblia, pero pocos padres.

Está el hecho de que, en relación a la familia, la figura del padre está confusa. Está apagada.

Hoy el padre se tornó en un mero proveedor de la casa y no un proveedor para los corazones.
El se esfuerza para dar lo que los hijos quieren, sin dar aquello que ellos realmente necesitan. Parece que ese fenómeno llegó en la Iglesia.

La paternidad de Dios es algo inherente a su naturaleza.
La Biblia tiene muchas referencias a Dios en la forma de adjetivos y títulos. Muchas figuras para enseñar sobre que es Dios.
Mas, cuando habla de un Dios Padre, no habla meramente de un título, ni habla como si fuese una figura. Habla de la esencia del Señor.
El es Padre. Jesús lo llamó así, en una base de relacionamiento, cuando enseñó a orar, cuando habló del trabajo que hacía mirando para Su Padre, en el momento de mayor angustia, y nos dice que el Espíritu Santo nos lleva a hablar la misma cosa: ABBA.

La paternidad entre los seres creados es prestada de Dios Padre.

Ella es potencial, esto es, todos los seres pueden engendrar, mas esa paternidad en la creación solo es manifestada por provocación, por un incentivo ajeno, externo, por la ayuda de la otra parte.
Dios es padre por condición personal, sin necesidad de nada externo.
El fue siempre padre. Nosotros solamente lo somos cuando engendramos. El lo fue antes de engendrar.

Nosotros somos padres porque tenemos hijos. El tuvo hijos porque era Padre.
El engendró hijos porque era padre. Nosotros somos padres porque engendramos hijos.
El nos eligió en el antes de la fundación del mundo, y nos predestinó para hijos de adopción.

La paternidad tiene un aspecto físico que es la generación (reproducción), pero también tiene su aspecto transcendente que es el aspecto emocional y afectivo, así como el aspecto espiritual.

En el aspecto físico, cualquier ser macho sano puede convertirse en padre. No depende de factores del alma, cuestiones espirituales o de corazón.

En el otro aspecto, la paternidad es aprendida, perfeccionada, y depende de voluntad y decisión. Involucra al corazón, los afectos, y necesita de responsabilidad.
En el lado natural la paternidad solo depende de un acto físico, que es la relación sexual (¡o la inseminación!).

En el aspecto transcendente depende de cultivo, cuidado constante para no fenecer, sino crecer.
En el aspecto físico la ligazón entre padre e hijo es finita, genética, o sea, algo de sangre y carne.

La paternidad humana, en su sentido positivo, exige ligazón constante y permanente.

No es algo que termina en lo físico, sino que va mucho más allá del límite visible y depende de afecto, que es adquirido y construido por la convivencia.
Está ligada a responsabilidad que, a su vez, es producto de madurez.

En la infancia no hay responsabilidad. Cuando la hay, es extremadamente limitada.
La paternidad es sinónimo de pérdida, de desgaste y de renuncia.

Ser padre es morir para ser multiplicado en otros que nacen de si.
El padre se diluye en los hijos, desapareciendo para que ellos aparezcan.
Si la semilla de la paternidad no muere, la vida de los hijos (que son frutos con semillas), no podrán crecer.

La paternidad incluye la muerte a cada día. El paternalismo da, con la intención de recibir más tarde, sea satisfacción emocional o un futuro tranquilo.
Cuando Jesús dice que nos había escogido para que diésemos frutos permanentes, tengo la convicción que el hablaba de semilla, pues ningún fruto es permanente. Todos se pudren y acaban.

La única forma de que un fruto permanezca es en su semilla. El fruto engendra, nutre y protege su semilla para que ella produzca otro fruto que produzca semilla.
Cuando la semilla está lista para ser plantada el fruto muere.
La paternidad no tiene futuro sino en los hijos. Por eso la paternidad solo es permanente en la permanencia de los hijos.

Necesitamos de padres en la iglesia para que los hijos engendrados por el Señor en nosotros, sean saludables y productivos. Necesitamos tener madurez para producir hijos maduros.

Hijos que tienen autonomía, que no sean dominados, sino incentivados a ir más lejos que nosotros.

Hijos que hagan obras mayores que nuestra obra.

La bendición de los siervos de David es una lección maravillosa que necesitamos aprender en nuestra paternidad:

1Rs 1:47 Y también los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor, el rey David, diciendo: Tu Dios haga que el nombre de Salomón sea mejor que tu nombre; y haga que su trono sea mayor que tu trono. Y el rey se inclinó y adoró en el lecho.

La paternidad no es una relación impuesta.

Primero ella nace en el corazón de quien engendró, en un proceso de adopción.
Los hijos naturales, incluso ellos, necesitan ser adoptados.
Con el nacimiento del hijo y con el cuidado y afecto que el padre le dedica, el niño aprende que aquel es su padre y lo adopta como tal.

Primero el corazón del padre es convertido al hijo para que el corazón del hijo se convierta al padre.
Que el Señor nos ayude a criar hijos que sean mejores que nosotros, hagan obras mayores que las nuestras, sepan más que nosotros, crezcan más que nosotros, vayan más lejos que nosotros, conozcan a Dios más que nosotros, prediquen mejor que nosotros, profeticen más y mejor que nosotros, vean más que nosotros. ¡Que sean una generación mejor que la nuestra!

El discipulado es la manifestación de la relación padre e hijo (o madre e hija).

Isa 54:13 Y todos tus hijos serán enseñados (discipulados) por el SEÑOR; y la paz de tus hijos será abundante.

Tenemos el espíritu de adopción, y por causa de eso, el Señor engendra en nosotros hijos e hijas.

El hacer discípulo comienza con la adopción. Adoptamos a alguien que conocemos, evangelizamos y discipulamos.

 Discipular es transmitir aquello que somos en Dios.

 Timoteo

Escrituras aprendidas de la madre y abuela

2Ti 3:15 Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Fe que habitó primero en la abuela y después en la madre.
2Ti 1:5 Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Verdadero hijo

1Ti 1:2 A Timoteo mi verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.
Tit 1:4 A Tito, mi verdadero hijo, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz de parte de Dios Padre, y del Señor Jesucristo, nuestro Salvador.

Filemón fue engendrado en cadenas - las circunstancias externas no pueden ser impedimentos para que engendremos los hijos que Dios quiere darnos.

En el caso de Pablo, las personas fueron impactadas por su actitud en la prisión. Eso engendró fortalecimiento de los discípulos, conocimiento del Evangelio (Fil 1) y salvación (Hechos 16).

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